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Arrojando luz al Impuesto al sol

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El pasado Miércoles el Parlamento Europeo en la Eurocámara aprobó la Directiva Europea de Renovables, que propone que para 2030 el 35% del consumo energético de la UE proceda de tecnologías 'verdes'. Dedicando además un apartado al autoconsumo en el que especifica que los consumidores tienen derecho a usar la electricidad que ellos mismos producen y almacenan “sin tener que pagar ningún cargo, tarifa o impuesto”. Exige por tanto a los Estados miembros no gravar con ningún tipo de cargo el autoconsumo, como hace actualmente el 'impuesto al sol' en España. Con amplia mayoría inclusive el apoyo de los miembros del PP europeo.

El primer paso de los tres necesarios para su anulación por completo.

¿Qué es el impuesto al sol?

Nos remontamos al verano de 2013 cuando el ministro Soria dio a conocer sus intenciones en el Congreso sobre regular las energías renovables, por aquél entonces las quejas estallaron dentro de nuestras fronteras pero también fuera, como ejemplo este artículo de la revista Forbes.

“Da la sensación de que los políticos del Gobierno se quedaron sin ideas, un día miraron al cielo y dijeron: '¡Lo tengo! ¡Pondremos un impuesto al Sol!'

Todo ello derivado de una situación en la que los productores de electricidad habían incurrido en una grandísimas inversiones para crear plantas térmicas de producción de electricidad, llegando un punto en que la producción duplicaba a la demanda, por lo que estas plantas o no funcionaban, o lo hacían a medio régimen. Haciendo insostenible la inversión.

Para salvaguardar la contante perdida provocada por estas inversiones el ejecutivo decide introducir un peaje por el uso del sol, de este modo en Octubre del año 2015 se aprueba el Real Decreto 900/2015, entrando en vigor en Abril de 2016, el llamado Impuesto al sol.

Este impuesto grava, en el caso que la instalación aproveche la red eléctrica para suplir los momentos de falta de producción, por un importe de 9€ el Kilowatio de paneles solares que tengamos instalados en nuestra vivienda habitual en el caso de particulares, y en el caso de empresas, a parte de los 9€ por Kilowatio instalado más una tasa por kilowatio consumido. Todo ello más IVA, siempre que la instalación supere los 10Kw.

¿A quiénes afecta?

A cualquier instalación que supere los 10Kw de potencia. Un límite muy bajo y expuesto a cambiarse en cualquier momento. Pero principalmente a particulares y empresas pequeñas que verán suplido el ahorro con el pago de esta tasa. Ya que las grandes corporaciones podrán suplir con excedentes el pago de dicha tasa.

Sin embargo, están exentas de pago de esta tasa las instalaciones aisladas y las ya comentadas instalaciones menores de 10Kw.

¿Por qué es un despropósito?

En palabras del ministro Soria, esta tasa viene a ser un peaje por la disposición de las líneas de las compañías eléctricas para proporcionarnos electricidad cuando lo necesitemos, para no repercutirles el gasto de mantenimiento de dichas líneas al resto de los consumidores.

Es decir, a modo de ejemplo es como si pagáramos una tasa por el uso y mantenimiento de las carreteras de peaje privado, todo ello sin tener coche.

¿Por qué aún no puede aplicarse?

Varias comunidades pidieron un aplazamiento para su aplicación y solicitaron recursos al gobierno central ya que ni siquiera existían contadores instalados para la cuantificación de la producción particular.

Por lo tanto no tienen medios para su cuantificación ni tampoco existe en la legislación procedimiento alguno que especifique la forma de cobro de dicha tasa.

Es por ello que aún no se ha cobrado a nadie ni se prevee cobro alguno en un tiempo.

Consecuencias del Impuesto

La aprobación y posterior publicidad de dicho impuesto lo que han conseguido es crear un clima de desinformación, confusión y miedo entre la sociedad. Frenando bruscamente las instalaciones. Lo que ha supuesto, entre otras cosas una multa de 128 millones de euros a España por no cumplir la cuota de energías renovables.

El futuro del Impuesto.

Es un impuesto condenado a desaparecer, habiendo dado su primera sentencia con la aprobación de la Directiva Europea de Renovables, que propone que para 2030 el 35% del consumo energético de la UE proceda de tecnologías 'verdes'.

Por tanto es un impuesto que ha nacido y viendo las perspectivas no va a llegar a buen puerto, ni recaudar un solo Euro antes de su abolición.